Hay pocos momentos en los que es posible hacer realidad un sueño. Cada año, en Navidad, se construyen algunos utilizando la ilusión y la magia de las historias y las tradiciones. Los años se suceden y “el sueño va por el tiempo flotando como un velero”1, dibujando así un paisaje ligero construido, casi, con aire. El espacio del sueño crea una atmósfera que es posible recordar a través de las emociones que se quedan atrapadas en la memoria. Pero las emociones, a veces, no son fáciles de describir, las sensaciones, sí. El poema que el ciudadano moribundo recita mentalmente en la película ‘El Cielo sobre Berlín’ evoca una enumeración de las sensaciones que construyeron su vida: Las manchas de las primeras gotas de lluvia. El Sol; El mantel blanco al aire libre; El resplandor de la luz de la habitación, en el jardín; la bella desconocida. Cada una de ellas es una imagen que, al igual que un sueño, habita la memoria porque ha sido capaz de construir una atmósfera.

El proyecto construye una atmósfera que evoca la memoria de la Navidad a través de un conjunto de inflables que forman un paisaje blanco, con enormes bolas doradas traslúcidas que iluminan el conjunto. El árbol de Navidad de la Cidade da Cultura, emerge creando un gran contraste perceptivo entre la madera del árbol y la flexibilidad del plástico. Pero, además, la instalación permite ser recorrida por el interior, y formar parte de ella. Con el sobrante del material utilizado para construir las membranas que dan forma al proyecto, se realizarán los adornos para el árbol, emulando una decoración tradicional de la posguerra, en la que se colocaban palomitas en un hilo simulando ser copos de nieve.

En la Leyenda del tiempo, Lorca escribe: “Sobre la misma columna, abrazados sueño y tiempo, cruza el gemido del niño, la lengua rota del viejo. // Y si el sueño finge muros, en la llanura del tiempo, el tiempo le hace creer, que nace en aquel momento.” Y es que hay arquitecturas que solo pueden crecer en los sueños.

La arquitectura efímera y, especialmente, la inflable permite trabajar con conceptos de la arquitectura tradicional llevándolos a su límite, estableciendo ideas vanguardistas o ensayando ideas aparentemente utópicas. En el Sueño del argonauta, se experimenta una arquitectura sensorial, pero también se busca crear una atmósfera contemporánea y cercana a las sensaciones más primarias del ser humano: el útero materno.

La construcción

La instalación está formada por dos elementos fundamentales, además del pino preexistente en el edificio. Se utilizan bolas y pasillos, construidos con plástico reciclable de galga200. Existen cuatro elementos longitudinales, tres de los cuales tienen una sección de 1m de diámetro, mientras que el restante tiene una sección de 2,10m. Sus longitudes son variables, de 15 a 18m los de menor sección, a 55m el de mayor sección. El elemento longitudinal de sección grande es transitable por su interior, siendo accesible a través de una puerta tipo ‘hermafrodita’ en uno de sus extremos. Este culmina en el extremo opuesto con una bola dorada de 4m de diámetro. Este pasillo incorpora una moqueta inferior para facilitar el tránsito. Estos elementos se iluminan mediante luminarias frías (5000K) de intensidad media (120W/ml). Por seguridad, la iluminación de la pieza transitable será exterior, colocándose en una zona no-transitable protegida mediante perfilería con difusores. Las bolas están construidas con plástico tipo kraft en dimensiones variables que se iluminan interiormente con luminarias cálidas (2800K) de baja intensidad (50-100W)

El pino se decora con dos elementos: Se ilumina el pino, con guirnaldas en sus ‘ramas’ que forman pequeños nodos como si fuesen luciérnagas (luces de poca intensidad, muy cálidas). También se construyen pequeños adornos que son desarrollados en un taller (o varios) infantil, en los que cada niño (o adulto acompañante) escribirá un deseo en un pedacito de plástico que luego doblará creando una forma muy pequeña para enhebrarse en un hilo. Al disponer estos pequeños pedacitos blancos separados entre sí en un hilo, simularán ser copos de nieve. Estos hilos se colgarán del pino, y con las leves corrientes de aire creadas por la climatización del edificio se moverán.

Ya que se trata de una arquitectura sensorial, el proyecto incorpora luz, olor y sonido, mediante música abstracta atmosférica. Además, se añade una proyección de nieve cayendo situada en el muro que cierra la sala, acentuando la idea abstracta/navideña del conjunto.

Créditos:
Arquitecta: Nuria Prieto
Ubicación: Cidade da Cultura, Monte Gaiás. Santiago de Compostela
Fecha: Navidad 2025 (2 dic-6 ene)
Promotor: Fundación Cidade da Cultura
Construcción: Nuria Prieto con DAEXGA montajes efímeros
Iluminación: Simón Electric
Construcción de adornos del árbol: Eduvía
Fotografía: Juan Rodríguez, Manuel G. Vicente

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